¿Y si la "guerra" contra el narco fuera diseño y obra de Estados Unidos, impuesta al presidente Calderón por su reducida legitimidad política?
¿Y si la "guerra" contra el narco fuera diseño y obra de Estados Unidos, impuesta al presidente Calderón por su reducida legitimidad política?
Jorge Blas López
Esta "guerra" lejos de aportar elementos para la estabilidad del sistema, crea mayores tensiones y una acendrada percepción de caos y de anarquía. Washington aprovecha la incompetencia mexicana para justificar su intervencionismo y demanda tener puertas abiertas a sus militares. Sostener que hay narcoinsurgencia con propósitos de derrocamiento del gobierno es la mejor coartada a su proyecto de ocupación militar. La destrucción de los fundamentales sociales, políticos y económicos del país producto de esta "guerra" da cauce a esa tesis. Como sucedió en el proceso de consumación de la independencia y luego en el movimiento revolucionario de 1910, ahora Washington, a través de su Embajada en México, se coloca como el factor crítico no solo de la "guerra contra el narco, sino del proceso de sucesión presidencial de 2012.
La desestabilización subyacente a la estrategia militar obedece a objetivos externos y tiene en el embajador Carlos Pascual a uno de sus principales operadores. "Es por demás que en la guerra contra la delincuencia organizada participan fuerzas oscuras como el poderoso vecino del norte, quien está proporcionando los medios de combate, tanto a las fuerzas de seguridad publica corno a las fuerzas armadas, de una manera abierta y legal mediante el Plan Mérida para el sistema de seguridad-defensa y, por la otra, de manera ilegal, dejando pasar grandes cantidades de armamento de contrabando que van a caer en manos de los grupos del crimen organizado. Sin embargo es preciso hacer notar que de ambas cosas, el gobierno de México y los mexicanos somos absolutamente responsables"[i].
El doble juego de Washington “No solo es correlato del fracaso de la diplomacia mexicana (sino que) los halcones del Pentágono y las agencias de seguridad se han formado una idea muy precisa de las muy magras
perspectivas de la estrategia de Felipe Calderón contra el crimen organizado y se preparan para actuar en consecuencia”[ii]. El informe Trafico de drogas, violencia e inestabilidad en México, Colombia y el Caribe: implicaciones para la seguridad de Estados Unidos elaborado por el Instituto de Estudios sobre Seguridad Estratégica dependiente de la Armada de ese país (Castillo, Milenio Diario, 161110), plantea que México no podrá controlar solo el problema de la criminalidad dada que las mafias han desarrollado variantes de ataque de tipo narcoinsurgente con acciones de abierto desafió a las instituciones gubernamentales. Bajo esta óptica, los carteles mexicanos se han convertido en células que buscan desestabilizar al gobierno. Si bien hoy son expresiones fragmentadas, su acción se significaría por su extrema violencia, con la agravante de que, en medio de una crisis lacerante de desempleo y espacios educativos, las organizaciones criminales se habrían vuelto atractivas para cierto sector de la población.
En este contexto, no resulta un hecho menor que a través de sus voceros, el Instituto Armado critique al gobierno civil y a emblemáticos personajes del Congreso. En su colaboración del miércoles 17 de noviembre Javier Ibarrola (Milenio Diario) escribe: "La gran simulación, la gran ineptitud, la corrupción, la impunidad y, finalmente, los perversos fueros que permiten tener gente involucrada con estos ilícitos en puestos políticos de alto nivel. Es preciso, entonces, realizar una profunda reflexión: ¿quién de las cenizas de México explotara el éxito?.
Hay un tono inusual en el planteamiento de Ibarrola y, por lo menos, tres elementos que convocan a un enfoque analítico: 1) las fuerzas oscuras ligadas a Estados Unidos que operan, en un doble juego, la "guerra" mexicana contra el narco; 2) el señalamiento sobre la responsabilidad absoluta de los mexicanos en el actual estado de cosas que vivimos y en esa execrable intervención estadounidense-, y, 3) la denuncia sobre la gran simulación y los fueros perversos que permiten gente involucrada en estos ilícitos (los del
narcotráfico) en puestos políticos de alto nivel, es decir, el Ejercito está hablando de narcopolitica y traición.
De un tiempo a la fecha, Javier Ibarrola ha ventilado en su espacio el sentir de algún sector del Instituto Armado. Cada vez con posturas más francas que no dejan espacio para la duda. Su tesis principal implica reconocer que dentro del Ejercito se están modificando las percepciones sobre la "guerra" contra el narco y su propia construcción de futuro, ahora con una crítica política abierta contra lo más visible de la clase política: "Durante casi cinco años solo unos cuantos fueron poseedores del poder total en la seguridad del país, dejando, por ejemplo, al Ejercito relegado a un articulo desechable. Y lo que es peor, el Presidente ha dicho que la lucha contra la delincuencia durara lo que le falta a su gobierno. Es ahí donde los cambios o nuevas estrategias deben registrarse, puesto que el gobierno quedo contra la pared. Sin embargo, la pregunta sigue siendo: ¿cual es la salida? Esta guerra no puede durar para siempre. La discusión es grande, al grado de alcanzar los altos puestos del Senado, sobre todo en la bancada del Partido Revolucionario Institucional, como si el Ejercito no le debiera tanto" (Ibarrola: Op. Cit. Supra).
El anterior señalamiento es un reclamo directo a Manlio Fabio Beltrones. ¿Cuál es la agenda del Instituto Armado en poder del senador priista con el que no está de acuerdo el general-secretario? Son tan directos los señalamientos que Manlio Fabio está obligado a plantear claridad en un asunto que políticamente lo está rebasando y desgastando.
Luego de este planteamiento, Ibarrola entra en lo que constituye el nuevo mensaje político del Instituto Armado: "Y a pesar de todo, el Ejercito controla el país en la forma que le parece correcta. La elocuencia del discurso ya no es necesaria, pues demuestra que el Presidente no tiene nada que decir en este tema".
¿Es el Ejército el que plantea ahora que el Presidente está rebasado? ¿Las fuerzas armadas tienen ya el control de la guerra?
Hay una crítica directa hacia el gobierno civil y hacia el mismo Congreso, porque dejaron de compartir los objetivos de la guerra: "Pero aún se preguntan los diferentes sectores: ¿cuando se terminaron las buenas relaciones entre el Ejercito y los civiles? La respuesta es sencilla: esto ocurrió cuando los intereses entre ambos dejaron de ser comunes".
Enseguida Ibarrola advierte: "Es claro que ya no es fácil ser leales a unos inquilinos temporales y si al Ejercito de la historia que en unos cuantos días estará al frente como la fuerza del Estado, como poder nacional, como la cúspide de la historia que ha defendido siempre".
¿El Ejercito ya no puede ser leal al Presidente? ¿No lo puede ser al Congreso? ¿Viene el encumbramiento político del Instituto Armado? ¿Que quiere decir lbarrola cuando afirma que en unos cuantos días el Ejercito estará en la cúspide del poder nacional? En las condiciones por las que atraviesa el país, de autentica guerra civil, un mensaje de esta naturaleza constituye una verdadera disyuntiva y un punto de quiebre en el discurso tradicional del Ejercito mexicano.
Viene después la conclusión, dramática por su claridad y contundencia: "Desgraciadamente, en la actualidad los miembros de las Cámaras legislativas no representan a la ciudadanía, ya que “por disciplina de partido” actúan como lacayos de sus respectivos coordinadores de bancada, así como de los gobernadores de los estados y los distritos a los que pertenecen, fortaleciéndolos para que estos puedan actuar libremente como verdaderos caciques de cuello blanco en sus estados. Una vez más se repite este tipo de sucesos; habrá que esclarecer la actuación de tropas integrantes de una base militar de operaciones en la lucha contra el narcotráfico. Si se parte de las evidencias de que el crimen organizado ha infiltrado a las policías, a muchos niveles de gobierno, así como también a personajes de los partidos políticos, y considerando que las reformas a la Ley de Seguridad Nacional en vez de definir las funciones operativas de las fuerzas armadas para que puedan combatir eficaz y eficientemente a la delincuencia organizada dentro de un
marco legal, le impone candados absurdos y los asuntos que son de interés nacional los subordina a los intereses particulares y al supuesto prestigio de los gobernadores que ya se lanzan por la candidatura a la Presidencia en 2012".
La descalificación al Poder Legislativo es absoluta y la inconformidad tar evidente y manifiesta hacia la clase política priista.
El Ejercito, por lo que se lee en el escrito de Ibarrola ya compró la tesis panista de que los problemas de atraso en su desarrollo político que México presenta se deben al predominio de los llamados señores feudales, que constituyen un dique para el progreso del país.
No obstante lo anterior, lo que verdaderamente llama la atención es que implícitamente esta forma de presentar las cosas está ya en la antesala de la narrativa que ha dado lugar, en otras latitudes y tiempos históricos, a autogolpes de Estado. Se suprime el Congreso con el argumento falaz de que sus miembros no representan a la ciudadanía.
En un artículo insólito por su contenido, publicado en Milenio Diario el pasado limes 15 de noviembre bajo la firma de Juan Pablo Becerra-Acosta, se hacen graves señalamientos hacia la clase política priista, básicamente a la del Senado de la Republica y a la de los gobiernos estatales. Relata el periodista que hace algunas semanas recibió, vía correo electrónico, la siguiente comunicación: "Manifiesto bicentenario narcoinsurgencia. Informamos que la mitad de los muertos en el país en los últimos años ha sido por el Ejercito, la Marina, diversas policías, y por los escuadrones de la muerte que operan en seis estados de la republica solapados por el gobierno./ Decidimos que la violencia en el país, tantas muertes y sangre sirvan para algo (... ) (...) dejemos en paz a presidentes municipales y periodistas menores. Eliminemos al menos 300 políticos de primer nivel, aquellos de la generación 1990-2010 (diputados federales, senadores (y ex), gobernadores (y ex), ex presidentes, presidentes municipales de capitales estatales, cabezas de organismos públicos, secretarios de gabinete (y ex) y otros. Tenemos más de seis mil blancos de malos políticos y funcionarios de los últimos veinte años./ Matemos a los Beltrones, Labastida, Rojas, Madrazo, Peña, López, Garza, Herrera, Moreira, Duran, etc. Ya saben quienes en su estado son un lastre./ Que las brigadas en cada estado fijen sus blancos, en Baja California, Chihuahua, Nuevo León, Veracruz„ Sinaloa, Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato, San Luis Potosí, Durango, Puebla, Oaxaca... / La guerra fallida con sus mercenarios y escuadrones de la muerte no pudo vencernos. Controlamos totalmente el 10% de los municipios del país y tenemos alta injerencia en 20% más ) Vamos por una limpieza
Becerra-Acosta dice que preguntó a funcionarios de seguridad pública sobre la veracidad del mensaje. Le comentaron que detrás de esa comunicación podría estar un cartel o una célula poderosa o podía ser nada. Lo que sorprende, entre otras cosas, es el listado de apellidos, en su mayoría de la oposición priista. Para como están las cosas en el país, nada de esto puede ser secundario. Por ello, la hipótesis de que viene un periodo de violencia extrema parece justificarse. Regístrese, como parte de este ambiente, la ejecución del ex gobernador de Colima, Silverio Cavazos Ceballos, a las afueras de su casa, la mañana del domingo 21 de noviembre. Esto abonará más a la teoría del caos y a la militarización del país, con un ingrediente adicional: la franja de inseguridad de la clase política mexicana, en particular la priista, se ha ampliado.
En un país que ya no tiene límites y en donde el gobierno no controla ni encauza nada, emerge de manera natural la tesis de la ocupación. En breve tiempo, diversos sectores de la sociedad pensaran que el ejército estadounidense es la única puerta de salida
[i] Ibarrola, Javier, Fuerzas Armadas en Milenio Diario, México, noviembre 17, 2010.
[ii] Ibarra, Epigmenio, De Elliot Ness a Jack Bauer en Milenio Diario. México, noviembre 19, 2010 p-19.



